Estados Unidos estudia imponer impuestos especiales a los videojuegos violentos

mayo 14, 2013 en Actualidad, Curiosidades por Adictos al Píxel

La polémica en torno a la violencia en los videojuegos llega a sus momentos de mayor tensión dentro de los territorios estadounidenses. En una nación profundamente afectada por las últimas masacres realizadas por civiles, la necesidad de buscar un elemento de unión que acapare gran parte de la culpabilidad, ha pasado a ser un asunto de gran importancia dentro de los intereses políticos y ciudadanos, provocando la aparición de nuevos proyectos de reforma, que establezcan impuestos especiales para los videojuegos con contenido violento.

Polémica

La violencia siempre ha sido un tema recurrente dentro del campo de los videojuegos. Desde sus primeros títulos, hasta los recientes juegos de la reciente generación, el imaginativo mundo del videojuego se ha cargado de elementos que podríamos considerar de contenido violento, como los siempre señalados FPS o algunos casos especiales donde la casquería y salvajismo acaparan nuestros monitores. Debido a estos llamativos detalles, una gran parte de la comunidad que desconoce el espíritu del entretenimiento digital, siempre han señalado a las consolas como una de las principales fuentes de influencia en todos los casos de trastornos mentales y terribles actos vandálicos.

Pero a la sombra de toda esta cruzada en contra del videojuego, nos encontramos la absurda realidad de este entretenimiento: el desarrollo de unos escenarios de ficción donde se desarrollan todo tipo de historias imaginativas. Y es que al igual que en cualquier película, medio de comunicación o libro, las posibles influencias malsanas que puedan provocar en los consumidores vienen directamente relacionadas con las deficiencias morales que caracterizan su entorno social.

Sin palabras

Por un momento, parece que el  supremo poder que puede realizar un inofensivo videojuego supera todos los filtros éticos y morales presentes en las personas, y les obliga a realizar todo tipo de actos funestos. ¿Realmente es más peligroso un juego de disparos para un menor, que la posibilidad de tener acceso con facilidad a una mortífera arma de fuego? No podemos caer en la insensatez de exigir a un gobierno el control sobre unos productos, que nosotros mismos no hemos querido realizar como tutores reales de nuestros jóvenes.

Es cierto que las voces en defensa de la libertad dentro del videojuego cada vez son más numerosas, pero los últimos actos de violencia indiscriminada dentro de territorio estadounidense han provocado el movimiento del gobierno hacia nuevas leyes de control de armas, en las que el objetivo del estudio dista bastante de las propias armas.

Vice-presidente EEUU

En una reciente entrevista con algunos de los mayores representantes religiosos de la sociedad norteamericana, el vice-presidente Joe Biden ha escuchado con especial interés, algunas de las nuevas ideas propuestas en la que se expone la implantación de impuestos especiales, para los contenidos de distribución digital con temática violenta. Incluso ha llegado a matizar que no existe ninguna objeción legal para el desarrollo de impuestos dentro de los videojuegos de género violento.

Aunque todavía no se ha avanzado más allá acerca de una rueda de consultas y estudios, nos asombra especialmente ver la hipocresía que impera dentro de una de las mayores potencias del mundo, en las que parece más importante recibir ganancias adicionales acerca de un problema sociológico, en lugar de promover los elementos que realmente alteran a los ciudadanos: como la practica libertad de adquisición de armamento, o las graves discriminaciones sociales que se producen en diferentes sectores marginados de la sociedad.

Tristeza

Mientras el resto del mundo libre y civilizado continúa incrédulo ante el espectáculo, nuevos impulsos sociales podrían agravar la industria del videojuego de una manera irreparable. Esperemos que el sentido común llegue pronto a los responsables, antes de que la libertad de expresión caiga víctima bajo el poder de las armas.