Impresiones Final Fantasy XIV: A Realm Reborn (PS3)

julio 1, 2013 en Análisis, PC, PS3, PS4 por Adictos al Píxel

Tras casi 3 años desde la primera versión del título, el próximo mes de agosto Square-Enix habrá finalmente completado el largo trabajo de remodelación de uno de los títulos más marcados por la polémica durante los últimos años: Final Fantasy XIV.

Final Fantasy XIV: A Realm Reborn

Aprovechando la cercanía del lanzamiento al mercado, la desarrolladora nos ha permitido acceder a una fase adelantada del título, en la que comenzar a vislumbrar el nuevo rumbo que ha tomado el título en esta última fase de desarrollo. ¿Habrá conseguido renacer hacia un imponente MMORPG digno de toda clase de elogios?  Puede que aún sea algo pronto para poder responder con total rotundidad, sin embargo y gracias a nuestras últimas vivencias, nuestras primeras dudas comienzan a aclararse en el horizonte.

La oportunidad de volver a empezar

Antes de comenzar con la descripción de lo que nos espera en el nuevo Final Fantasy XIV: A Realm Reborn, y sin el objetivo dañar la reputación de la marca, es importante que recordemos los complicados inicios de esta entrega en el pasado, para poder posicionar a nuestros lectores en el gran esfuerzo que ha estado desarrollando Square-Enix, para relanzar el juego a los límites requeridos por toda una comunidad de aficionados.

Con las bases del desarrollo de un gigantesco MMORPG para PC y PS3, Final Fantasy salió finalmente al mercado en septiembre del año 2010 en una primera versión desarrollada para PC, una plataforma que ya había sido la precursora del primer gran MMORPG de la saga: Final Fantasy XI. Lamentablemente, las grandes expectativas que albergaban sus numerosos consumidores, desaparecieron en un instante con las primeras experiencias del juego, al vislumbrarse un producto que no mostraba una mejora determinante al respecto de su anterior título en ordenador.

Final Fantasy XIV

Con un aspecto gráfico algo desfasado, complicaciones en la interfaz de juego, graves problemas en las estructuras de los servidores, así como una enorme cantidad de bugs y errores durante las partidas, la mayor parte de la comunidad expresó su amarga decepción con el título, llegando a señalar que, aunque los conceptos y bases del juego eran originales,  daba la sensación de estar jugando ante un título inacabado.

Las graves críticas recibidas por el público significaron un enorme mazazo dentro de la propia desarrolladora, que en el mes de noviembre del 2012 tomaría la decisión de detener la existencia de FFXIV, para que un nuevo equipo se encargara de una completa remodelación de la obra. Tras un arduo trabajo de adaptación de un nuevo motor gráfico para el juego, una nueva trama, la mejora de sus servidores, así como la adaptación y limpieza de su interfaz de juego, Final Fantasy XIV regresa de nuevo a la palestra para presentar su nuevo aspecto en la remodelación Final Fantasy XIV: A Realm Reborn.

Una nueva historia para un nuevo comienzo

Aunque la valerosa decisión de la compañía para remodelar todo lo establecido fuera aclamada por la mayoría de los aficionados, había un pequeño factor que necesitaba aclararse cuanto antes: ¿El nuevo juego daba un carpetazo en la historia publicada hasta el momento? Por suerte, siempre existen grandes recursos para estos momentos de crisis, y ¿qué mejor que un gran Armagedón para hacer algo de limpieza y reponer las bases de una historia?

De esta manera, los que conocieron la historia inicial del título, en el que el imparable imperio de Gaerlan amenazaba el futuro de Eoerza, vieron como la resistencia de las principales ciudades estado caían derrocadas bajo la terrible aparición del poderoso dragón Bahamut, que asolaría en segundos los inmensos campos de batalla, por medio de una sucesión incontenible de ataques. Afortunadamente y antes de que el caos devorara todo a su paso, algunos de los héroes más destacados del lugar, consiguieron escapar del horror mediante un hechizo que les trasportaría 5 años en el futuro, donde la esperanza por recuperar el poder pasado recaería sobre sus hombros.

 

Con este giro argumental, los nuevos jugadores de FFXIV: A Realm Reborn iniciarán su andadura por las tierras de Eoerza como uno de los grandes héroes trasportados al futuro, con el deber de terminar la gran batalla que comenzó hará unos 5 años.

El renacer de un gran héroe

Tras esta larga y espesa presentación para presentar las bases de la historia en torno al título. Los jugadores que se adentren en las profundidades de este título se encontrarán con las primeras bases tan características de todo MMORPG: la creación y diseño de nuestro personaje en el juego, dentro de las numerosas posibilidades que se nos ofrecen.

 

Entre las cinco razas principales disponibles (Hyur, Elezeen, Lalafell, Miqo’te y Roegadyn), tendremos que continuar definiendo las estadísticas bases de nuestro héroe mediante la elección de sub-razas (clanes diferentes, con distintos atributos), horóscopo (bonificaciones base) y la elección de una clase inicial para nuestro juego, que variará entre las disciplinas de combate y magia. Una vez que hayamos definido completamente nuestro personaje, estaremos listos para poder comenzar nuestra partida en una de las principales ciudades estado del reino.

Un inicio demasiado apabullante

Como suele suceder en todo MMORPG, los inicios de nuestras partidas suelen estar saturados por una incontable cantidad de opciones, sobre los caminos a escoger, las profesiones a descubrir, o los eventos que cumplir. Lamentablemente, en este apartado FFXIV: ARR no favorece mucho la experiencia para el jugador inadaptado al género, que sufrirá durante su larga etapa de adaptación al título, llegándose a sentir abandonado de la mano de Dios en mitad de una ciudad.

Una vez hayamos conseguido comenzar a cogerle el ritmo a los primeros instantes del juego, el título se muestra como un extenso y profundo MMORPG, donde poder pasar las horas muertas intentando realizar cualquier tipo de evento en solitario o en compañía de amigos.

Gameplay

A diferencia del distanciamiento que se encuentra en la mayoría de los títulos del género, dentro de FFXIV seremos testigos de numerosos vídeos, eventos y misiones en soledad, donde la historia en torno al juego se irá relatando en torno a nuestras experiencias vividas en el mismo, aportando una importancia significadora al juego para un único jugador.

Aparte de los aspectos más comunes de los juegos de este género, como la exploración de grandes escenarios cargados de bestias y enemigos, el juego destaca por una actividad latente de manera constante, con el desarrollo de eventos FATE en numerosas localizaciones del mapa, en los que podremos ayudar a cualquier jugador que esté realizando una misión en ese momento, con la facilidad de acercarnos a ellos. Además, se ha añadido un importante detalle con respecto a la determinante diferencia de niveles entre jugadores, ajustando los niveles de todos los participantes, a uno cercano al personaje que estamos ayudando.

Con todo el resto de opciones que nos brinda el juego: el desarrollo de misiones de zona, desafíos de creación, superación de mazmorras por medio del juego en equipo, etc. FFXIV: ARR parece haber conseguido acertar con la definición necesaria para su público, ofreciendo un detallado y profundo MMORPG, que a ratos excede en su complejidad.

La consola de sobremesa, la última frontera

El género MMORPG siempre ha sido el pequeño niño mimado de los juegos de ordenador. Debido a su complicado manejo, como a la necesidad de realizar un elevado número de acciones, este tipo de juegos siempre ha requerido la utilización de un teclado y ratón para su manejo más óptimo, dejando un poco apartado los restrictivos métodos de control basados en gamepads típicos de las consolas de sobremesa.

Sin embargo, con la publicación del título en PS3, la duda acerca de la posibilidad de disfrutar del juego en todo detalle con la mera utilización del DualShock, se ha convertido en un aspecto clave del título ¿Es necesario que conectemos un teclado y ratón a la consola, o sólo es suficiente el mando para pasarlo bien?

 

Lamentablemente, la respuesta que da el juego no es nada favorecedora para los mandos de consola. Jugar a FF XIV: ARR simplemente con nuestro DualShock es estar al 50 % de nuestra capacidad de acción. Durante nuestra partida, necesitaremos hablar con una velocidad algo elevada, introducir comandos de acción (en formato texto) en momentos oportunos, o cambiar de enemigos y áreas de efectos en rápidos movimientos, acciones que son el pan de cada día para el manejo de teclado y ratón, pero se convierte en una auténtico mal trago con la opción del mando y sus inacabables macros de personalización.

Grandes esperanzas para el futuro de Eoerza

La remodelación de FFXIV: ARR no ha trasladado a un título completamente diferente al vivido hace unos años, no tan sólo con una mejora de sus capacidades gráficas, sino con la inclusión de nuevas zonas, misiones, trama y jugabilidad, que consiguen ofrecer una verdadera oportunidad de futuro para la marca.

No obstante, aparte de los grandes avances conseguidos para la obra, el juego sigue cargando con una esencia japonesa demasiado marcada, que nos brinda un juego complejo y enrevesado, que necesita grandes dosis de esfuerzo e imaginación por parte del jugador, para comenzar a obtener resultados de importancia. Si a estos aspectos le añadimos la falta de la localización al castellano, y la utilización de un inglés con alguna terminología característica del lenguaje de fantasía, puede que nuestra aventura se complique más de lo acostumbrado.

Final Fantasy XIV: A Realm Reborn saldrá al mercado para PC y PS3 de manera simultánea el próximo 27 de agosto, y para la futura PS4 durante el año que viene. Esperemos que en este nuevo intento en contentar al consumidor, el juego consiga trasmitir todos los detalles que han hecho grande a una saga durante años.