Análisis Splinter Cell: Black List (Xbox 360)

septiembre 6, 2013 en Análisis, Xbox 360 por Adictos al Píxel

Con la llegada del fin de las vacaciones, nuestro día a día vuelve poco a poco a la dura realidad: dejamos atrás las siestas y las largas noches de ocio, para regresas a los madrugones y obligaciones de nuestra vida laboral. Afortunadamente, con la vuelta a nuestros hogares podemos recuperar aquellos momentos de ocio que no podíamos disfrutar alejados de la consola, y disfrutar de los grandes lanzamientos que han protagonizado este verano, como la última entrega de las misiones de Sam Fisher en Splinter Cell: Black List.

Splinter Cell: Blacklist

Para los que aún no terminen de decantarse por su compra, el equipo de Adictos al Píxel se ofrece voluntario en la dura tarea de análisis y estudio del título, para entregar a nuestros lectores un completo resumen de las sensaciones que ofrece el juego, para su versión de Xbox 360. ¿Nos acompañas?

Una nueva amenaza requiere grandes respuestas

Una vez más, el nuevo juego de Splinter Cell: Black List, nos sorprende desde sus comienzos gracias a su elaborada trama de intrigas, espionaje  y terrorismo internacional.  En esta ocasión, Sam Fisher se verá envuelto en una serie de ataques terroristas a escala mundial realizados por un misterioso grupo en la sombra conocido como Los Ingenieros, que con la amenaza del cumplimiento de una serie de actos terroristas, conocidos como la Lista Negra, reclaman a la nación estadounidense el cese de su opresión a los largo de las diferentes naciones, y exigen el recogimiento de todas las tropas desplegadas a lo largo del mundo.

La Lista Negra

Como era de esperar, y ante la negativa directa de negociación con terroristas, EEUU se embarca en la activación de todos los sistemas de defensa para poder anular las amenazas venidas del exterior. No obstante, el desconocimiento del auténtico poder de los enemigos, conllevará a la nación a un claro nivel de desventaja, donde sólo existe un medio para asegurar evitar el caos: establecer un reducido grupo de fuerzas especiales ajenos a toda organización gubernamental, que no necesiten el apoyo de ninguna nación en su misión de poner caza al grupo de Los Ingenieros.

Este grupo de élite en la sombra, será conocido como el 4º Echelon: un pequeño equipo de 4 especialistas en conflictos de la era actual, que estarán dirigidos por el incombustible Sam Fisher, en un cuartel adaptado para el despliegue de efectivos en cualquier parte del mundo: un avión de carga militar. Sin un gobierno que les ayude en caso de derrota o captura, el 4º Echelon tendrá que abrirse paso a lo largo de todos los escenarios más conflictivos del planeta, con el fin de seguir el rastro que les lleve hacia el grupo terrorista.

Un juego de sigilo, asalto y acción

Lejos de la rigidez en el sigilo e infiltración de las anteriores entregas de la saga, Splinter Cell: Black List nos muestra su gran libertad de jugabilidad, permitiendo al jugador definir su propio estilo de juego mediante los modos Fantasma, Pantera y Asalto.

El modo Fantasma ofrece todo un desafío para aquellos amantes del sigilo y la desaparición tras las líneas enemigas. Por medio de la utilización de avanzados dispositivos de distracción o ataque no letal, nos iremos abriendo paso a través del escenario sin levantar ninguna alarma entre los guardias y soldados, decantándose por evitar todo tipo de confrontación directa.

En una vertiente algo distinta, el modo Pantera continúa con el despliegue del protagonista entre las sombras, con la principal diferencia de su impacto sobre las fuerzas enemigas, al acabar con todos los enemigos, por medio del sigilo o las funciones del comando ejecutar, con las que Fisher puede terminar con hasta 3 enemigos en un instante. Una vertiente más directa del modo fantasma, y que permite la rápida evasión del jugador en los momentos de alerta enemiga.


Por último, el frenético modo Asalto tira por tierra toda la herencia recibida de las anteriores entregas para ofrecernos un modo de juego directo y salvaje, donde sólo dependeremos de las armas de fuego para abrirnos paso entre las bases enemigas. ¿Para qué ser un miembro de las fuerzas especiales si no puedo desalojar un campamento checheno a balazos?

Cuanto más vayamos definiendo nuestro propio estilo de juego, podremos ir desbloqueando nuevos equipo instrumental y trajes que se adapten mejor a nuestra jugabilidad: trajes más sigilosos, dispositivos de combate más letales, o incluso una protección más efectiva para el combate en primera línea.

No hay descanso para las fuerzas especiales

Aparte de las misiones de la trama principal, podremos ahondar mucho más entre los contenidos adicionales que esconde el juego, alargando aún más las horas de diversión que nos garantiza.

De esta manera, en cada una de las misiones tendremos la oportunidad de buscar elementos ocultos de información, asegurarnos del arresto de importantes terroristas buscados por la agencia, o superar toda clase de desafíos especiales, desde el título y la plataforma Uplay, que nos recompensarán por el uso concreto de determinadas armas, o por la superación de niveles sin alertas ni bajas.

4º Echelon

Para continuar con la experiencia de juego, el título nos presenta un nutrido grupo de niveles secundarios a la historia, donde deberemos superar toda clase de objetivos que desafíen nuestra habilidad a los mandos: resistir en un edificio abandonado oleadas de enemigos, extraer información de una fortaleza enemiga sin activar la alarma, o lanzarse en una auténtica odisea cooperativa para dos jugadores.

Y es que una de las grandes sorpresas que nos guarda este juego, es la posibilidad de disfrutarlo con la compañía de un amigo, en sus diferentes versiones: desde el juego en pantalla dividida en nuestro salón, o invitarle a nuestra partida por medio de Xbox Live. Modos especiales, desafíos actualizados y un entretenido modo para dos jugadores, aseguran que Splinter Cell: Black List contiene horas y horas de disfrute para todos los aficionados al género.

Las maravillas de un escenario en guerra

Como suele suceder en la etapa final de cada generación de consolas, los juegos de la recta final siempre se caracterizan por sacarle todo el rendimiento al dispositivo, y está claro que la última aventura de Sam Fisher debía estar a la altura.

Gracias a las funciones y capacidades del motor Unreal Engine, los diferentes escenarios que iremos observando a lo largo de nuestra partida destacarán por su impactante nivel de detalle y estilo. La oscuridad permanente de sus anteriores entregas, queda relegada a un gran repertorio  de localizaciones llenas de luz, sombras y luces: desde el asalto a una comisaría en Irak a plena luz del día, a la mayor de las infiltraciones nocturnas en la mítica base de Guantánamo.

Sam y Briggs

Lejos de quedarse atrás, el título también nos ofrece un gran apartado sonoro, con su completo doblaje al castellano, consiguiendo algunos momentos de interpretación altamente dignos para lo que estamos acostumbrados a ver en el mundo del videojuego.

La intensidad del modo Espías vs Mercenarios

Sin duda, las opciones de multijugador de Splinter Cell: Black List merecen un apartado diferente dentro de su análisis de juego, gracias a su original enfrentamiento de los diferentes estilos de los espías o mercenarios.

Si escogemos el bando de los espías, tendremos una jugabilidad en tercera persona en el que estaremos obligados a utilizar todos los medios a nuestro alcance para obtener el mayor sigilo posible, derribando a los adversarios con un silencio absoluto y evitar todo contacto en la medida de lo posible. Para ello, el bando de los espías contará con diferentes clases de personajes, con diferenciadas habilidades, como la invisibilidad temporal, saboteadores de equipo enemigo, o detectores de las tropas adversarias.


En el bando contrario, nos encontraremos con un inesperado sistema FPS, que aportará un rotundo cambio de ritmo en el estilo de juego hasta el momento. Los mercenarios tendrán que entrar a combate en los diferentes escenarios, haciéndose valer de su fuerza de choque o la resistencia de sus equipos, contando con clases especializadas en mercenarios acorazados, equipos de reconocimiento para el análisis del entorno, o miembros especializado en entorpecer el avance enemigo, por medio de granadas cegadoras y aturdidoras.

Aunque los inicios del modo multijugador se caractericen por el caos de variar entre dos estilos tan diferenciados, con el paso del tiempo vamos descubriendo con interés las posibilidades que nos brinda el juego, ofreciendo un estilo cargado de tensión e intensidad, que nos recuerda con gusto aquellos grandes momentos de Aliens vs Predator. Lamentablemente, la originalidad de su nuevo estilo no consigue ofrecer un juego dinámico y adictivo para el jugador solitario, dependiendo de un modo de juego mucho más cooperativo para su disfrute, necesitando la constante interacción con un compañero mediante el chat de voz.

Conclusiones finales

Como os veníamos avisando a lo largo del verano, Splinter Cell: Black List es uno de los grandes lanzamientos para este verano. Ya sea por su intensa trama principal, los desafíos de los objetivos secundarios o la grandeza de su modo cooperativo y multijugador, el título nos ofrece muchas opciones de juego variado para tenernos completamente enganchados a los mandos durante nuestras partidas.

Visor Splinter Cell

Puede que su argumento principal continúe con todos los estereotipos de las historias de espionaje estadounidense, con su característico “Señores, nos enfrentamos a la base más fortificada del planeta”, o que sus modos multijugador carezcan del impulso y rapidez necesarios para el público más impaciente, pero sin duda, Ubisoft ha conseguido desarrollar uno de los mejores títulos del género para el ocaso de la presente generación de consolas, y merece estar en la colección de todos los amantes de los juegos de infiltración.

Splinter Cell: Black List se encuentra disponible desde el pasado 20 de agosto para las plataformas de PC, PS3, Xbox 360 y Wii U, dispuesto a sorprenderte con su intenso estilo de espionaje y asalto. ¿Vas a esperar a que otro te lo cuente?

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